Cromlech de M’zora

/ septiembre 7, 2019

Una excursión a Assilah especial

Si visitas Tánger, seguramente te plantearás una excursión a Assilah para ver sus murales en un tranquilo paseo por su bonita medina, y comer un buen plato de pescado del día. Si consultas más a fondo, es posible que te encuentres con una sorpresa que no habrías imaginado disfrutar aquí. Una joya escondida. Muy cerca, a unos 15 km, hay un lugar poco frecuentado por los turistas y ni conocido por los expats de Tánger. Es necesario desviarse por la carretera que nos lleva a Assilah, para descubrir el Cromlech de M’zora. Nosotros te llevamos si te interesa y tienes tiempo. De hecho, le llaman también el círculo de Larache, porque está entre las dos ciudades.

¿Qué es? Seguramente sabrás o has oído hablar de las piedras en círculo de Stonehenge, que se encuentran al sur d Inglaterra. Un complejo prehistórico construido hace 4000 años, entre el final del Neolítico y principios de la Edad del Bronce y que es muy visitado, porque a parte de su valor cultural e histórico, se le atribuyen propiedades mágicas según las interpretaciones.

Pues en Assilah, hay otro cromlech. Más pequeño y simple, en un lugar llamado M’zora poco conocido que casi ni aparece en las guías. Pero es el único monumento megalítico en todo África del norte. Y eso le da un carácter exclusivo. Para nosotros fue muy emocionante la primera vez que lo visitamos. En el continente africano sólo en Gambia y Senegal se encuentran más monumentos de este tipo. Se cree que el Cromlech de M’zora es de la misma cultura que construyó los que también existen en tierras escandinavas, como Haväng en Österlen, así que uno se pregunta cómo llegaron y cómo hicieron para construir esto en sitios tan distantes hace casi 6000 años.

El Cromlech de M’zora: Un círculo de Menhires

El círculo prehistórico de piedras de M’zora tiene unos 60 metros de diámetro. El mayor de sus menhires hace 6 metros. No es pues tan impactante como su famoso hermano inglés pero lo singular del lugar lo hace muy especial. Además, sabiendo que algunas ruinas alrededor de Tánger están cerradas al público (no se pueden visitar porque no están acondicionadas y se estropeaban), aún es más divertido acercarse a verlo. Y es que tampoco parece bien acondicionado. Dicen que algunas de las piedras se han caído por las lluvias. El perímetro del recinto está cerrado, eso sí.

Y pasa casi desapercibido. Por suerte han pintado el nombre a mano en el muro de la entrada para que no se pase de largo en la carretera si no se conoce. Hasta hace poco se llegaba por pista sin asfaltar, así que ahora está más concurrido. Una familia vive dentro del terreno y el anciano guardián te recibe en la puerta. Hay que ir con cuidado pues al recorrer el círculo de no dañar las piedras.

Sólo un sendero entre las hierbas te ayuda a recorrer el círculo al lado de los menhires. Están cubiertos de líquenes que les dan un moteado bonito. En el centro del promontorio que conforman, había lo que parecía una cámara funeraria. Parece un cráter con el centro señalado por tablas de piedra. Y es que esta pequeña colina es un túmulo, o sea, un montón de piedras o tierra que se colocaban expresamente encima de tumbas. En concreto el túmulo de M’zora es de la edad de hierro. Alrededor, un prado sobre el que corretean algunos perros.

Al igual que en Larache, fueron arqueólogos españoles a principios del siglo XX quienes indagaron en el lugar y elaboraron las primeras hipótesis. Después el lugar quedó a expensas de cualquiera, y como las ruinas romanas de Lixus, un poco olvidado. Ahora poco a poco el gobierno está reacondicionando estos lugares de interés histórico y nacional. Éste al menos está protegido por el guardián.

Más prehistoria en Marruecos y dinosaurios

Y no es el único vestigio prehistórico de Marruecos, pues hay varios sitios en la provincia de Guelmin como Adrar Zerzem, Tarslt et Oumougjim, y Azrou Klan en Assa-Zag, donde hay grabados rupestres y pinturas en rocas que podemos ver en nuestro tour por la costa atlántica. También podemos disfrutar al reconocer las huellas de dinosaurios que se ven en la playa de Anza, al lado de Agadir. Hay muchos otros lugares por descubrir si te interesa la historia.

Y un detalle simpático de M’zora: A un lado del círculo, quizás también la familia te enseñará el horno en el que cuecen el pan al estilo bereber. Depende de cómo sea tu viaje, es una ocasión para pasar un rato observando la vida rural del marruecos del norte.

Si quieres visitar el Cromlech de M’zora, contáctanos para reservar tu excursión a Assilah o Larache. O bien vente con nosotros a descubrir el norte de Marruecos.

Lee más sobre Tánger aquí.

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